"Ás catro da mañá, nunca se sabe se é demasiado tarde, ou demasiado cedo". Woody Allen







martes, 26 de abril de 2016

El antisemitismo esta creciendo: debemos hacerle frente por lo que de verdad es. Por Owen Jones


Por Owen Jones
17/08/2014

El antisemitismo es una amenaza. El odio al pueblo judío ha persistido dos milenios en las sociedades europeas y se manifiesta en libelos de sangre, persecuciones, expulsiones, pogromos y masacres. En varios momentos de la historia ha sido promovido con fuerza por las élites y absorbido por grandes franjas de la población. Todavía viven entre nosotros sobrevivientes del Holocausto, el único intento de exterminar a todo un pueblo por de forma sistemática e industrializada. Esta atrocidad sin igual, sin duda movilizó a la opinión pública contra el antisemitismo, despojándolo del estatus respetable del que había disfrutado durante mucho tiempo en muchos países europeos, pero eso no quiere decir que haya desaparecido. Como se permitió durante tiempo que circulará por las venas de la sociedad europea, incluso el horror absoluto de la Shoah nunca ha sido capaz de borrarlo por completo. Lejos de estar en retroceso, la evidencia sugiere que el odio anti-judío está aumentando de nuevo.

Escribo esto porque el antisemitismo debe ser tomado muy en serio. Los intentos de restarle importancia son peligrosos, porque permite que el tumor se propague sin control. Pero el asalto israelí contra Gaza ha puesto de relieve otro peligro también. A menudo se ha debatido si se utiliza la acusación de antisemitismo contra todos aquellos que soportan la justa causa palestina o critican las acciones del estado de Israel. La principal objeción es que esa táctica representa un intento de silenciar a quienes critican la ocupación israelí. Sin embargo, hay consecuencias potenciales más peligrosas: entre ellas, y no es la menos importante, que se pierde el significado de que es el antisemitismo, que sea aún más difícil de identificar y de acabar con el odio contra el pueblo judío, especialmente en un momento en el que crece.

En su mayor parte, el sentimiento pro-palestino surge de un sentido de solidaridad con un pueblo oprimido sometidos a la ocupación, asediado y atacado militarmente de manera brutal. La respuesta de muchos partidarios del ataque de Israel contra Gaza ha sido instructiva. En un mundo donde hay tanta injusticia y de rramamiento de sangre, dicen, ¿por qué no se manifiestan contra los asesinos sectarios del Estado Islámico (EI) o Boko Haram? Es lo que se conoce como la excusa de "las dos varas de medir": el intento de desviar la atención sobre una injusticia alegando el sufrimiento de terceros. Algunos defensores de los gobiernos de Israel creen que la supuesto atención especial en el conflicto israelí-palestino es en sí misma una evidencia de antisemitismo. Pero las atrocidades de Israel atraen esta atención porque su estado está armado hasta los dientes y cuenta con el respaldo de los gobiernos occidentales, haciéndolos cómplices directos; IS y Boko Haram, en cambio, tropiezan (con razón)con la oposición de nuestros gobernantes. Las manifestaciones y protestas son en general un medio para ejercer influencia sobre gobiernos supuestamente democráticos que tienen que rendir cuentas.Lo que no quiere decir que la monstruosidad del antisemitismo haya estado ausente de la reacción contra las acciones de Israel. El mes pasado, una sinagoga y varios negocios judíos fueron atacados en el suburbio parisino de Sarcelles. He encontrado declaraciones y posiciones que confunden pueblo judío y gobierno israelí, que es lo mismo que hacen algunos sionistas acérrimos, y cuyas implicaciones no son menos antisemitas. Ha habido amenazas y agresiones contra judíos en varios países europeos. Un caso siniestro de pedantería que sigue reapareciendo de vez en cuando es la afirmación de que el término "antisemitismo" es en sí misma falso, porque los árabes son semitas también. como si el término "antisemitismo" no significara popularmente odio contra los judíos desde finales del siglo XIX. Se trata de un intento poco sincero de hacer imposible identificar este odio anti-judío mediante juegos de palabras. Una réplica habitual es que Israel es por sí mismo la fuente del antisemitismo; que su brutalidad contra el pueblo palestino alienta el odio contra el pueblo judío.



Esto es un disparate, como la racionalización de los prejuicios contra los musulmanes como la consecuencia inevitable del terror fundamentalista islámico: al final resulta que la responsabilidad del prejuicio acaba recayendo en los prejuiciados. La mayoría de nosotros somos muy capaces de oponernos a la brutalidad sin convertirnos en fanáticos. El racismo tiene que ser eliminado, no excusado. Para derrotar todas las formas de antisemitismo - incluidas las que se disfrazan de solidaridad con los palestinos oprimidos - tenemos que ser capaces de identificarlo. Y resulta imposible cuando se abusa del sentido mismo de la palabra hasta que pierde su significado. Tomemos el ejemplo de Douglas Murray, un escritor con una particular obsesión con el Islam. Su condenable descripción de una manifestación de solidaridad en Londres con Palestina el mes pasado fue: "miles de antisemitas consiguen paralizar el centro de Londres". No se trata de una simple calumnia imperdonable contra manifestantes pacifistas - entre los que había también judíos - que simplemente se oponen a la complicidad de su gobierno en la masacre de niños. Esto hace que sea mucho más difícil identificar el verdadero antisemitismo. Lo mismo ocurre en el Daily Telegraph con Brendan O'Neill, quien ha acusado recientemente a la izquierda de estar convirtiéndose en antisemita. Curiosamente, entre las pruebas que aportaba una era las críticas de la izquierda a la desproporcionada influencia del imperio Murdoch: irónico, dado que el no-judío Rupert Murdoch recurrió una vez al clásico estereotipo antisemita cuando twitteó: "¿Por qué la prensa de propiedad judía es tan consistentemente anti-israelí en cada crisis? "

Hay realmente un montón de antisemitismo al que debemos hacer frente. Ahí esta Grecia, donde el partido neonazi Amanecer Dorado ha crecido entre las ruinas de su economía. En mayo, el 16% de los votantes atenienses votaron al candidato a la alcaldía de Amanecer Dorado. Según un estudio reciente (1), el 69% de los griegos tiene ideas antisemitas; en Polonia - a pesar de hacer sido uno de los países que sufrió más los horrores del nazismo- es el 48% y en España el 53%. En Hungría el partido antisemita Jobbik obtuvo el 20% de los votos en las elecciones legislativas de abril. Como la mayoría de la extrema derecha de Europa, el Frente Nacional francés centra su bilis contra los musulmanes, pero las raíces antisemitas del partido son profundas y hace unos meses fue uno de los partidos más votados en las elecciones al Parlamento Europeo. El odio contra los judíos es un peligro claro y actual Los temas antisemitas siguen estando ahí de forma constante, por muy deprimente que sea: que si los judíos son extranjeros, que si carecen de lealtad a sus países, que si actúan como parásitos, que si tienen una influencia desproporcionada. A veces, ese odio es evidente, otras veces más sutil y pernicioso. Se necesita para derrotarlo la coalición más amplia posible. El antisemitismo está tan asumido - ya desde la época romana - que combatirlo requiere una especial determinación. Lo que no quiere decir que sea estructuralmente inseparable del pensamiento europeo: puede y debe ser eliminado. Pero para ello es necesario evitar que su auténtico significado sea utilizado abusivamente como una excusa. No se trata solo de defender a quienes se solidarizan con la causa palestina de la calumnia y la difamación, sino de evitar que seacaba devaluando la gravedad del propio antisemitismo, haciendo que sea más difícil hacerle frente donde quiera que emerja. No se trata de un asunto baladí. La seguridad futura de los judíos de Europa depende de ello.

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lunes, 25 de abril de 2016

Led Zeppelin, sexo e rock and roll


Na imaxe, Led Zeppelin durante un espectáculo de sexo en vivo en Estocolmo horas despois de recibir catro discos de ouro. Era o ano 1973.

domingo, 24 de abril de 2016

El kibbutz: establecimiento comunal colectivo. Por Josep Pla


Por Josep Pla
"Israel: 1957"
Editorial Destino

El kibbutz es una de las instituciones más originales de Israel. Es un fenómeno de colectivización que ha dado excelentes resultados y ésta es una de las razones que explican la reticente, a menudo adversa política, de la URSS, respecto de este país: el kibbutz socializante —en definitiva de socialismo de mercado de Israel— ha sido una institución eficaz y positiva, mientas que el koljoz ruso ha sido un completo desastre económico y social. La comparación es demasiado odiosa y viva para que pueda ser perdonada por el dogmatismo comunista irreal y apriorístico.



A principios de siglo, los primeros inmigrantes comprobaron que el obrero árabe agrícola, ser primitivo, habituado a un tipo de vida de una gran precariedad, encontraba trabajo con mayor facilidad que el obrero judío cultivado y progresista, infatigable pero inhábil. Esta constatación les llevó a agruparse colectivamente y a trabajar en común. Sus esfuerzos, no obstante, no habrían podido cristalizar si el Fondo Nacional Judío no les hubiera dado la tierra fácilmente. Cuando la tuvieron, para obtener algún resultado, hubieron de hacer considerables sacrificios. La primera kuntsa o kibbutz fue fundada en Degania, en el alto Jordán, a base de la ideología socialista de David Gordon. El principio que defendía Gordon era éste: hay que dar a cada uno según su capacidad y según sus necesidades. Sostenía que el trabajador padre de familia ha de ganar más que el padre de familia que tiene menos hijos, y éste ha de ganar más que el soltero sin obligaciones. Este principio ha hecho muchos progresos en todas partes. (Es innecesario advertir que prácticamente toda la legislación social que se aplica en muchísimos países nació en Israel, sin forma legal perceptible, espontáneamente.) Gordon entendía el kibbutz como una gran familia, formada como máximo por catorce o quince trabajadores y sus familias, porque su experiencia le llevaba a creer que una empresa colectiva formada por más gente era por definición ingobernable y estéril. El kibbutz, en sus inicios, fue, de este modo, un establecimiento colectivo limitado. Esta limitación se rompió, no obstante, con rapidez, ya que respondía únicamente a una agricultura de monocultivo. Con la llegada de nuevos emigrantes y la necesidad de producir más y más cosas, el colectivo se amplió. Gordon ha pasado a la historia moderna de Israel no sólo por lo que acabamos de describir, sino por el esfuerzo que realizó para demostrar que la práctica de un trabajo manual es favorable a la maduración y a la ampliación de la inteligencia.

La transformación del kibbutz limitado y cerrado en el kibbutz abierto y amplio llena la historia del asentamiento agrícola en Israel. La concepción del kibbutz abierto ha triunfado porque las mismas condiciones económicas lo han exigido. Ya no hay ninguna organización de esta clase que no tenga más de sesenta familias, pero son raras los que tienen más de 2.000. La extensión de la tierra que el Fondo Nacional Judío ofrece al kibbutz depende de su calidad y del agua de que puede disponer. Si la tierra es buena y el agua abundante, la extensión naturalmente es menor que si el kibbutz es de secano y la tierra de poca calidad.


La base de esta organización es la propiedad de los medios de producción por parte de los kibbutzim que forman parte de un kibbutz. La organización es contraria, así, a la filantropía de la época de los Rothschild y a las formas de trabajo asalariado de la moshava. El kibbutz recibe la tierra del Fondo Nacional y a menudo un capital más o menos importante para comenzar. El precio de la tierra se va pagando por anualidades, y el capital es devuelto tan pronto el kibbutz gana dinero. Pagada la tierra y restituido el dinero, los bienes del establecimiento pasan a ser propiedad de sus miembros. Para un miembro del kibbutz, esta propiedad puede describirse con estas palabras: «todo esto es mío, pero nada me pertenece». Eso quiere decir que el espíritu del kibbutz está formado por el idealismo de sus componentes: el socialismo de sus ideales y el nacionalismo, de elevada temperatura, obstinado en construir una patria.

No existiendo salarios en los kibbutz, no existe moneda de circulación entre sus miembros. Existe en cambio moneda en las relaciones del kibbutz con el exterior, porque es natural que, si el organismo compra un tractor, o una trilladora, la pague. El kibbutzim tiene derecho a casa, alimentación, vestuario, educación de los hijos, asistencia social de todo tipo: médicos, farmacia, clínica, entierros. Asimismo, el kibbutz mantiene a los padres viejos de los trabajadores kibbutzim, a base de que los viejos no trabajen pero que se entretengan con lo que más les agrade, porque se considera que en la vejez la inacción es fatal. El kibbutzim tiene derecho a quince días de vacaciones anuales; si los pasa fuera de la comunidad, se le da el dinero necesario.

El comedor es común y la cocina es general; al frente de cada cocina está un cocinero. Las criaturas viven en común, pero, cuando los padres han acabado de trabajar, las criaturas se incorporan a la vida de familia. El hecho de que las mujeres no tengan que cocinar las permite estar más tiempo con sus hijos que cualquier familia obrera europea corriente. La vida social o cultural se hace en centros colectivos

Las tiendas son generales. La colectivización, en todo caso, no llega ni a la intimidad ni a la casa. Las familias no viven en bloques, sino en casas aisladas. En la puerta de la casa se acaba la comunidad. Así, el kibbutz no tiene nada que ver con el comunismo integral. De la vida colectiva, sus miembros utilizan lo que les puede resultar más útil: por ejemplo, la cocina en común. La comida es, fatalmente, un poco cuartelaria. Es un grupo de familias que comen en un restaurante colectivo. Por otro lado, el organismo se rige por la asamblea general de sus miembros, la cual elige un comité ejecutivo con poderes durante un año. Este comité resuelve los problemas de todo tipo que se van presentando, tiene la dirección agraria y comercial y se ocupa de la relación con el interior en todos los aspectos: económicos, sociales, políticos y de administración diríamos municipal.

El kibbutz puede ganar dinero o no ganarlo; puede estar bien administrado o no estarlo. Después de los trabajos que sus miembros realizan, acaba ganando algún dinero. Esto quiere decir que el kibbutz ha llegado a transformar una tierra precaria en una tierra de calidad. Cuando el kibbutz se encuentra en la etapa constructiva y no gana dinero, suele ser extremista y de un idealismo utópico. Al comenzar a obtener beneficios, se conservadoriza y la fraseología se vuelve diferente. Hemos preguntado a muchos kibbutzim:
- Cuando ganan dinero, ¿en qué utilizan el sobrante? ¿Se lo reparten?
- Todavía no estamos en ese momento. El dinero ganado se utiliza sistemáticamente para mejorar el kibbutz desde todos los puntos de vista: no sólo para mejorar las condiciones de la tierra, sino la vida familiar de sus componentes. Las comodidades del kibbutz se incrementan con todas las aportaciones que ofrece la vida moderna. Por otro lado, con el dinero que se gana se emprenden otras empresas, sobre todo las de industrialización de los productos de la tierra. En este aspecto, existen kibbutz muy importantes que mueven volúmenes de negocio considerables.



Sospecho que todas estas informaciones serán acaso poco comprendidas en países de individualismos arcaicos como el nuestro, de escépticos, desconfiados y resentidos. No hay que olvidar, de todos modos, la mentalidad de quienes fundaron los kibbutz, el idealismo de los socialistas rusos, polacos y centroeuropeos que imaginaron estas formas de vida colectiva, la influencia que en todo el proceso tuvieron las mujeres y sobre todo el sionismo y, por tanto, del espíritu de sacrificio, la temperatura patriótica y la fe en Israel, que es la clave del arco central. Por otro lado, el kibbutzim cree que el salario corrompe y que la gente que trabaja por un salario trabaja , sin amor, en la desesperanza y en el vacío —y en la soledad.

En el kibbutz, la política es naturalmente un elemento esencial. Una buena parte de sus componentes forman parte del partido Mapai, del cual es decisiva la figura de Ben Gurion, o sea, del Partido Laborista israelí, muy parecido en su organización al partido Laborista británico. pero también existen muchos kibbutzim afiliados al partido Mapai Mapam, situado más a la izquierda, pero sin aceptar ningún punto de unificación con el comunista.

La característica del kibbutz es el idealismo, y el hecho explica por qué estos organismos, hablando en general, están bien administrados. En su composición, se observan dos clases de elementos: el obrero agrícola, propiamente dicho, y el hijo de familia burguesa, en ocasiones muy rica, situada generalmente en la diáspora, procedente de países diversos, que ha abandonado las pompas y vanidades de su clase y se ha puesto, en un kibbutz, a trabajar para Israel y para los imperativos de la moral y la patria. Me aseguran que, entre los doce millones de israelíes que permanecen en la diáspora, la juventud se siente cada vez más impulsada por la fascinación del retorno a Israel. Es perfectamente natural. También habremos de hablar, cuando llegue el momento, de lo que representa el kibbutz en la organización militar —de los kibbutz de la frontera sobre todo, que son una realidad esencial.

sábado, 23 de abril de 2016

Un galego en Irlanda

Ligazón para descargar de balde en PDF "Un galego en Irlanda" de Plácido Castro. Un fermoso libro que recolle as crónicas e fotografías da viaxe que Plácido Castro fixo a Irlanda no ano 1928 e que foran daquela publicadas no xornal vigués El Pueblo Gallego.




El antisemitismo es un veneno contra el que la izquierda debe luchar. Por Owen Jones


Por Owen Jones
http://www.eldiario.es/theguardian/antisemitismo-veneno-izquierda-debe-luchar_0_494851435.html

El antisemitismo es una amenaza real. No es solo el rechazo dominante de los primitivos neonazis; es una arcaica enfermedad que se propaga también por los círculos progresistas. Habrá mucha gente que lea esto y piense, "¿pero qué pasa con Israel?". Lo sé porque cada vez que tuiteo sobre antisemitismo, alguien me contesta con unos argumentos que siguen esa línea. Siento sonar demasiado fariseo, pero si fuiste tú, entonces eres parte del problema. 

Como fiel defensor de los derechos de Palestina, creo que es posible hablar de los prejuicios y el odio hacia la comunidad judía sin necesidad de recurrir a los actos del gobierno israelí. En el mejor de los casos, es una demonización de la víctima (parece que la gente está obligada a despreciar al pueblo judío por las decisiones de un país extranjero); pero, de todos modos, es perverso

El tema del antisemitismo viene a colación de las revelaciones sobre una representante del partido Laborista. Allá por 2014, Vicky Kirby era candidata parlamentaria por los laboristas en el bastión conservador de Woking. Tiempo después, fue cesada del partido cuando salieron a la luz una serie de tuits en los que escribió que los judíos tenían "narices grandes" e identificaba a Aldolf Hitler como un "dios sionista". Ese mismo año, los laboristas levantaron su suspensión y le dieron un toque de atención. Kirby ha ocupado desde entonces la vicepresidencia del partido en su ciudad. 

Para los que sientan la necesidad de culpar a Jeremy Corbyn, conviene indicar que la suspensión y su posterior anulación tuvieron lugar durante el antiguo mandato. Si la delegada publicó tuits antisemitas, necesitamos una explicación de por qué no fue expulsada del partido después de las investigaciones. No corresponde al líder de la formación decidir quién permanece en sus filas, por supuesto, y ahora el comité nacional del partido Laborista ha vuelto a suspender a Kirby. Pero si es culpable, esperemos que en esta ocasión no sea readmitida como en 2014. 

Como fiel defensor de los derechos de Palestina, creo que es posible hablar de los prejuicios y el odio hacia la comunidad judía sin necesidad de recurrir a los actos que pueda cometer el gobierno israelí

Sin embargo hay algunas cosas que los laboristas, como partido, deberían hacer. Lo primero es cambiar las normas para que ninguna persona que sea culpable de antisemitismo -o cualquier otra forma de racismo- continúe perteneciendo a la formación. La readmisión de esos miembros solo debería ocurrir cuando puedan demostrar que han recapacitado. 

Lo segundo es que establezcan dos comisiones: una para combatir el antisemitismo y otra la islamofobia, dirigidas respectivamente por un judío y un musulmán. Ambas formas de intolerancia están a la orden del día en Reino Unido, y las dos existen dentro del marco progresista y en la estructura del partido Laborista. Las comisiones podrían publicar una lista de recomendaciones, tanto para combatir el fanatismo en el partido como en el conjunto de la sociedad.

La mentalidad progresista tiene el deber de tomarse en serio el antisemitismo. No menospreciaríamos cualquier otra forma de intolerancia ni desviaríamos la atención sobre ella. Resulta compatible oponerse al antisemitismo por un lado, y por el otro rechazar las políticas del gobierno de Israel y apoyar el derecho a la autodeterminación de Palestina. Ambos asuntos deben ser tratados de manera independiente: el debate sobre el antisemitismo no puede tomarse como punto de partida para hablar de Israel.

Es absolutamente inaceptable que los judíos se sientan incómodos en el partido Laborista, o en todo Reino Unido. La izquierda debería pronunciarse aún más alto sobre el antisemitismo como un acto de solidaridad con los judíos británicos. Después de todo, o el socialismo nace de la emancipación de la humanidad de todas las formas de opresión, o no existe.

miércoles, 20 de abril de 2016

Romper los tabúes de la izquierda. Por Slavoj Žižek




Por Slavoj Zizek
"La nueva lucha de clases. Los regufiados y el terror"
Editorial Anagrama 2016

Para restaurar el núcleo emancipador de la idea de Europa, hay toda una serie de tabúes en la izquierda - actitudes que hacen que algunos temas se conviertan en intocables y sea mejor dejarlos en paz - que habría que romper.

El primer tabú que hay que descartar de manera implacable es la ecuación que equipara cualquier referencia al legado emancipador europeo con el imperialismo cultural y el racismo: mucha gente de izquierdas tiende a desdeñar cualquier mención de los «valores europeos» como si fuera una forma ideológica del colonialismo eurocéntrico. A pesar de la responsabilidad (parcial) de Europa en la situación de la cual huyen los refugiados, ha llegado el momento de abandonar el mantra en de la izquierda según el cual nuestra tarea básica es la crítica del eurocentrismo. La lección que hay que extraer del mundo posterior al 11-S es que el sueño de Francis Fukuyama de una democracia liberal global se ha mostrado ilusorio, pero a nivel económico el capitalismo ha triunfado en todo el orbe: las naciones del Tercer Mundo (China, Vietnam...) que lo suscriben son aquellas que crecen a un ritmo más espectacular.

El capitalismo global no tiene ningún problema a la hora de adaptarse a una pluralidad de religiones, culturas y tradiciones locales; de hecho, la máscara de la diversidad cultural la sustenta el presente universalismo del capital global, y este nuevo capitalismo global funciona aún mejor si se organiza políticamente según los así llamados «valores asiáticos», esto es, de manera autoritaria. De manera que la cruel ironía del antieurocentrismo es que, en nombre del anticolonialismo, se critica a Occidente justo en el mismo momento histórico en que el capitalismo global ya no necesita los valores culturales occidentales para que todo vaya sobre ruedas, y se las apaña bastante bien con la «modernidad alternativa»: la forma no democrática de modernización capitalista que se da en el capitalismo asiático. En resumen, se tiende a rechazar los valores culturales occidentales justo en el momento en que, reinterpretados de manera crítica, muchos de ellos (igualitarismo, derechos fundamentales, Estado del bienestar) podrían servir de arma contra la globalización capitalista. ¿Acaso hemos olvidado que toda la idea de la emancipación comunista, tal como la concibió Marx, es absolutamente «eurocéntrica»?

El siguiente tabú que hay que abandonar es la idea de que la protección de nuestro modo de vida occidental es en sí misma una categoría protofascista o racista. La idea es más o menos así: si protegemos nuestro modo de vida, favorecemos a la oleada antiinmigración que campa por toda Europa, y cuya manifestación más reciente es el hecho de que, en Suecia, el partido demócrata antiinmigración Sverigedemokraterna ha superado por primera vez a los socialdemócratas y se ha convertido en la fuerza más poderosa del país.

No obstante, también se puede abordar el problema de cómo la gente corriente ve amenazado su modo de vida desde el punto de vista de la izquierda, algo de lo que el político demócrata estadounidense Bernie Sanders es la prueba evidente. La verdadera amenaza a nuestro modo de vida comunitario no son los extranjeros, sino la dinámica del capitalismo global: sólo en los Estados Unidos, los últimos cambios económicos han contribuido más a destruir la vida comunitaria en las ciudades pequeñas - el modo en que la gente corriente participa en los acontecimientos políticos y se esfuerza por resolver sus problemas locales de manera colectiva - que todos los inmigrantes juntos.


La reacción habitual de la izquierda ante todo esto suele ser un estallido de moralismo arrogante: en el momento en que de alguna manera aceptamos la «protección de nuestro modo de vida», ya comprometemos nuestra posición, pues estamos proponiendo una versión más modesta de lo que los populistas antiinmigración defienden abiertamente. ¿Acaso no ha sido ésta la historia de las últimas décadas? Los partidos centristas rechazan el abierto racismo de los populistas antiinmigración, pero al mismo tiempo afirman «comprender las preocupaciones» de la gente corriente y poner en práctica una versión más «racional» de las mismas políticas. La auténtica respuesta de izquierdas a este moralismo liberal es qué, en lugar de rechazar la «protección de nuestro modo de vida» como tal, habría que demostrar que lo que proponen los populistas antiinmigración como defensa de nuestro modo de vida de hecho supone una amenaza mayor que todos los inmigrantes juntos.

El siguiente tabú que la izquierda debe romper y abandonar es el de prohibir cualquier crítica al islam tachándola de «islamofobia», una auténtica imagen especular de la demonización populista antiinmigración del islam: hay que acabar ya con ese miedo patológico de muchos izquierdistas en Occidente a ser culpables de islamofobia. Salman Rushdie fue denunciado y condenado por provocar de manera innecesaria a los musulmanes, lo que lo convertía (al menos parcialmente) en responsable de la fatua que lo condenaba a muerte: de golpe, el quid de la cuestión ya no era la fatua en sí, sino el modo en que podíamos haber excitado la ira de los gobernantes islamistas de Iran.

El resultado de dicho punto de vista es el esperable en tales casos: cuanto más profundizan en su culpa la izquierda liberal de Occidente, más los acusan los fundamentalistas musulmanes de ser unos hipócritas que intentan ocultar su odio hacia el islam. Esta constelación reproduce perfectamente la paradoja del superego: cuanto más obedeces lo que la agencia pseudomoral te exige, más culpable eres: es como si cuanto más toleraras el islam, mayor fuera la presión que ejerce sobre ti. Y podemos estar seguros de que lo mismo ocurre con la afluencia de inmigrantes: cuanto más esté dispuesta a aceptarlos Europa Occidental, más culpable se sentirá de no haber aceptado un número aún mayor de ellos, y nunca tendremos suficientes. Y con los que tenemos ya en Europa, cuanto más tolerantes nos mostremos hacia su modo de vida, más culpables nos harán sentir por no practicar la suficiente tolerancia.

Por ejemplo: a sus hijos no se les sirve cerdo en las escuelas, pero ¿y si el cerdo que comen los demás les molesta?; a las niñas se les permite cubrirse en las escuelas, pero ¿y si las europeas que enseñan el ombligo les molestan?; su religión es tolerada, pero no se la trata con el debido respeto; etc., etc. La premisa tácita de los críticos de la islamofobia es que el islam de algún modo opone resistencia al capitalismo global, que se trata del obstáculo más poderoso a su expansión sin cortapisas; y, por consiguiente, sean cuales sean las reservas que nos plantee, desde un punto de vista práctico deberíamos pasarlas por alto en nombre de la solidaridad en la Gran Lucha. Esta premisa hay que rechazarla de manera radical e inequívoca. Las alternativas políticas que proporciona el islam pueden identificarse claramente; van del nihilismo fascista, que parasita el capitalismo, a lo que representa Arabia Saudí; ¿podemos imaginar un país más integrado en el capitalismo global que Arabia Saudí o cualquiera de los Emiratos? Lo máximo que el islam puede ofrecer, en su versión moderada, es otro tipo de «modernidad alternativa» más, una visión del capitalismo sin sus antagonismos, que no puede sino parecerse al fascismo.

lunes, 18 de abril de 2016

Elas xogan ao fútbol en Kabul


“Foi terrible, o medo cubría o país enteiro. As rúas estaban cheas de homes que vestían de branco, cunha barba moi longa, e sempre con paus e cordas dispostos a pegar ás mulleres que non querían levar burka ou ensinaban a cara. Era todo terrible, sentín que até os paxaros fuxiran do país. Era moi difícil xogar así, en silencio, ao final decatábanse e saltaban para entrar ao patio a insultarnos. Tirábannos pedras e collían o noso calzado deportivo para queimalo. Outras veces collían as nosas cousas, saían correndo, e logo chamábannos por teléfono ou nos enviaban mensaxes con advertencias para que non xogaramos ao fútbol. Chamábannos cadelas e putas”. Khalida Popal, xogadora de fútbol retirada.

Na fotografía Khalida Popal leva posta a camisola do equipo feminino de Afganistán que inclúe unha hijab para cubrir a cabeza. Un equipamento sen o que ás mulleres non poden facer deporte

viernes, 15 de abril de 2016

30 anos da revista RAÍCES


Xa está na rúa o número 106 de RAICES. Revista cultural xudía en español. Un auténtico milagre editorial que dirixido por Horacio Kohan Starcman cumpre xa os trinta anos de traballo e presenza continuada. Coma saboroso aperitivo deixo de seguido un pequeno texto de Walter Benjamín que co gallo do 75 cabodano da súa morte en Portbou (Girona) aparece publicado neste número.
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TEXTO DE WALTER BENJAMÍN (Berlín 1892 - Portbou 1940)

Se cuenta que en un pueblito jasídico se encontraban los judíos una noche en una fonda miserable, a la salida del Shabat. Eran todos vecinos del pueblo, menos uno que nadie conocía; pobre y andrajoso, masticaba algo en una esquina oscura al fondo. Los temas de conversación iban sucediéndose, hasta que a uno se le ocurrió preguntar a los demás qué elegirían de concedérseles un deseo. Uno pidió dinero, el otro un yerno, el tercero un nuevo banco de carpintero... Todos expresaron sus deseos hasta que no quedó más que el mendigo en su rincón oscuro.

Vacilando y a regañadientes aceptó revelarlo también él. «Ojalá fuera un poderoso monarca y reinara sobre un vasto país. Quisiera que de noche, estando dormido en mi palacio, el enemigo irrumpiera en mis tierras y antes del amanecer sus jinetes hayan llegado a las puertas de mi castillo sin encontrar resistencia alguna.

De susto me despertaría sin tiempo siquiera para vestirme. En camisón emprendería la fuga a través de montañas, bosques y ríos, noche y día, sin descanso, hasta llegar aquí a este banco en vuestro rincón. Eso es lo que yo desearía.» Los demás se miraron atónitos unos a otros. «¿Pero qué ganarías con ese deseo?», atinó a preguntar uno. «Un camisón», fue la respuesta.

Esta historia nos adentra en las profundidades del gobierno del mundo de Kafka. Nadie afirma que las deformaciones que el Mesías corregirá una vez llegado, sólo correspondan a nuestro espacio. Son ciertamente también las deformaciones de nuestro tiempo. […]
Fragmento de «Sancho Panza», texto incluido en "Para una crítica de la violencia y otros ensayos". Traducción de Roberto Blatt, selección e introducción de Eduardo Subirats. Madrid: Taurus, 1991.
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SUMARIO DO Nº106 DE RAICES:
Artes y espectáculos
- Marc Chagall cabalga de nuevo / Alicia Perris
- Carambolas de arte judío aquí y allá / A. P.
- ‘Son of Saul’. Shoá, cine y reivindicación política / Carlos Roldán Larreta
- El ojo y la mirada
- George Gershwin y Leonard Bernstein, dos judíos proteicos / A. P.
- Cine y fantasía en ‘La flauta mágica’ del Teatro Real / Norma Sturniolo
- Espacios de meditación: Mark Rothko y Morton Feldman / Jesús Gonzalo
- Las contrafusas y el escenario
Letras y Libros
- David Bergelson, la voz vanguardista en la literatura yiddish / Rhoda Henelde y Jacob Abecasis
- El archivero y la ficción. En torno a Danilo Kiš / José A. Fernández López
- Entrevista con Radka Denemarková, autora de ‘El dinero de Hitler’ / Norma Sturniolo
- Hermann Ungar. Un olvido que no hace justicia / Arnoldo Líberman
- La leyenda de Else Lasker-Schüler y el teatro / Jacobo Kaufmann
- Reseñas: J. A. Fernández López / A. Liberman / J. Kaufmann / A. Avellaneda
- Café Kafka
Argumentos y Ensayos
- Siete preguntas a Jacobo Israel Garzón / Antonio Escudero Ríos
- ‘El Jueves’ y la normalización del odio / Eli Cohen
- ¿Humor judío, sí o no? Favreau, Wolinski, Aléijem, Manea… / Diego Moldes
Caminos de Sefarad
- Benjamín de Sefarad
Historia y Sociedad
- Tibia presencia judía en el Primer Congreso Español Internacional de la Tuberculosis
- (Barcelona, 1910) / Guillermo Olagüe de Ros
- El fin de las comunidades judías de Egipto / Verónica Nehama Masri
Miscelánea
- La historia judía de los superhéroes del cómic / N.A.
- In Memoriam Carlos Carrete Parrondo / Horacio Kohan
- Las cosas que pasan
En Portada
Una pareja observa la pintura de Mark Rothko Nº 14 (1961) en el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA).

miércoles, 13 de abril de 2016

Adeus Kobe


Dous botes máis do balón laranxa no parqué da xa longa historia do basket.

Hoxe á noite, o formidable equipo da Baia de San Francisco batera o record dos míticos Bulls de lenda... Michael Jordan, Scotie Pippen, Toni Kukoc, Dennis Rodman, Ron Harper... baixo a batuta do mestre Phil Jackson.

E esta noite tamén, após 19 anos ininterrompidos de ouro e púrpura nos seus Lakers de toda a vida, diranos adeus un dos máis grandes xogadores que pisaron unha cancha.

Adeus Kobe. Grazas... e viva o basket!

lunes, 11 de abril de 2016

Primo Levi e Carod-Rovira


Concordo por completo con Josep-Lluís Carod-Rovira. Ler "Si esto es un hombre" de Primo Levi debera ser unha obriga moral.


domingo, 3 de abril de 2016

Vieiros de Kakania



Nova vista desde a súa privilexiada friestra vienesa de Carlos Penela. Un luxo e un pracer o de poder contar coas súas páxinas debuxadas nos Vieiros de Kakania. Grazas caro Carlos

sábado, 2 de abril de 2016

Resposta a X.L.Méndez Ferrín



Ven de publicar hai un par de días nas páxinas do Faro de Vigo o escritor e colaborador habitual, Xosé Luís Méndez Ferrín un artigo no que en conclusión traslada a Miguel-Anxo Murado a seguinte cuestión: Por qué o Estado Islámico non ataca a Israel?

Vaia por diante que normalmente nin me molestaría en respostar a quen plantexa este tipo de teorías conspiranoicas, e moito menos cando semellan directamente tiradas do libelo zarista  “Os protocolos dos Sabios de Sión”. Pero desta volta en consideración de quen é o autor farei unha excepción. Aínda que honestamente sorpréndeme que alguén que non sexa un antisemita declarado ou vergoñento (e Ferrín desde logo non o é) poida plantexar unha cuestión así.

Desgraciadamente e moi ao seu pesar Israel está claramente a vangarda mundial da loita contra o terrorismo. Escoitámolo por exemplo estes días a raíz do brutal ataque no aeroporto de Bruxelas e a comparación co que está considerado coma o aeroporto máis seguro do mundo, o Ben Gurión de Tel Aviv. Que Israel é vangarda antiterrorista é algo que recoñecen incluso os seus negadores e inimigos viscerais. Arcos de metais, escáners, gardas de seguridade, son normais en todo tipo de centro sensible de ser obxectivo do terrorismo. Sumando a estes sofisticados medios a intelixencia e a experiencia de décadas de combate contra o terror.

Lembremos que entre os inimigos declarados do estado de Israel están organizacións terroristas islamitas coma Hamas (Movemento de resistencia islámica) Yihad islámica, Hezbollah (partido de deus) que teñen “por antigüidade” ventaxa no terreo sobre outras organizacións terroristas como Al Qaeda ou Estado islámico se estas pretenderan facerlle competencia e disputarlles o “privilexio” de ser eles os “combatentes do islam contra o inimigo sionista”. É coñecido como no territorio da Franxa de Gaza Hamas persigue implacable e ferozmente calquera intento de penetración de Estado islámico ou Al Qaeda

Pregunta Ferrín porque ISIS non ataca a Israel nos Altos do Golán. Resulta evidente que se o Estado islámico loita por consolidarse nos territorios conquistados en Iraq e Siria, non tería sentido abrir outra perigosa fronte provocando a Israel. Entre outros motivos porque así como cando Israel vese obrigado a respostar aos ataques e provocacións terroristas de Hamás ou Hezbollah debe facelo co freo de man posto obrigado pola crítica, falta de sensibilidade e solidariedade internacional, unha ofensiva militar israelí contra Estado islámico con certeza atoparía o “apoio” desta mesma comunidade internacional timorata a hora de enfrontarse cara a cara aos islamitas.

No ano 2014 un xornalista alemán, Jurgen Todenhofer, conseguiu infiltrarse e convivir durante dúas semanas entre mandos de ISIS, e posteriormente contou –textualmente- que “o exército israelí cáusalles pavor”. Porque os yihadistas saben que "o Exército israelí é demasiado forte e experimentado".

En definitiva se ISIS non ataca dentro de Israel o nas súas fronteiras é simplemente porque non pode. O ISIS é salvaxe, sanguinario e xenocida, pero non imbécil.

Deixo de seguido o seu artigo que tamén vai arriba en jpg

TEMA PARA MURADO. Xosé Luís Méndez Ferrín
Faro de Vigo – 01.04.16

0 viaxeiro xentil e desprevenido sorpréndese, ao chegar a Israel, de que alí haxa xudeus que non parecen xudeus. Pódense ver cidadáns israelitas de todos os tipos raciais, e axiña o viaxeiro chega á conclusión que o "aspecto xudeu", esmaciado, fedorento, hepático e narizón, no que mesmo Vicente Risco acreditaba, só se encoritra nos antigos chistes gráficos. Sería ben doado que un djihadista con pinta de árabe e acento árabe nun escaso hebreu en nun inglés de supermercado se coase sen chamar a atención nunha cidade do país para cometer un crime de masas. Non chamaría a atención, pois, en Israel, hai numerosos xudeus árabes e con pinta de árabe caricaturesco. Uns son os que chegaron desde países árabes, nos que se inclúen os famosos yemenitas que viaxaron a Israel a pé e cruzando desertos en plan bíblico. Outros son os árabes (cristiáns, musulmáns ou ateos) que gozan da plena cidadanía israelita, votan libremente nas eleccións e teñen os seus partidos ben representados nun parlamento pluralista.

En principio, Al Qaeda ou EI (ou como se chame) debería odiar máis os israelitas que os belgas. Por qué esas organización non atentan contra o corazón do que, en termos maoístas, consideraríamos o inimigo principal a fin de facer evidente a contradicción principal e o aspecto principal desta contradicción?

Pregunta, a anterior, que ligaría con esta outra; por qué os djiyahistas ou almorábides contemporáneos non disparan os seus bazookas nin as súas metralladoras de fita interminable contra os Altos de Golan que son territorio sirio ocupado por Israel? Por qué o ensañamento deste exército sombrío se acumula contra o goberno laico, progresista e nacionalista panárabe de Siria? Preguntas que nos levarían a aquela que estamos desexando que algún responsa sobre quén arma, alimenta, paga e marca obxectivos a tan despiedada e numerosa horda.

Morreu, supoño que dominado polo noxo, o meirande intelectual árabe da miña xeración: Georges Tarabichi. Del trataremos eiquí, tamén decepcionados polo desastre escuro que arruinou aquela nación árabe que nós coriecimos formando repúblicas laicas e desafiando o futuro con optimismo. Un magnífico escritor galego que entende destes asuntos, Miguel Anxo Murado, ben podería explicarnos por que Israel está protexido nesta guerra fea