"Ás catro da mañá, nunca se sabe se é demasiado tarde, ou demasiado cedo". Woody Allen







martes, 10 de diciembre de 2019

Monumento al Ejército Rojo en Netanya (Israel)


El Monumento a la Victoria del Ejército Rojo en la ciudad israelí de Netanya es un monumento que celebra la victoria sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. El monumento fue instalado por decisión del Gobierno de Israel con el consentimiento del gobierno ruso y fue inaugurado en 2012 por Vladimir Putin y Binyamin Netanyahu, después de haber sido propuesto por primera vez por el Primer Ministro en un viaje a Moscú en febrero de 2010. Es el primer monumento dedicado a la victoria del Ejército Rojo sobre el nazismo fuera de los antiguos estados de la Unión Soviética. Es un orgullo para la ciudad de Netanya .El monumento consta de dos elementos que simbolizan la transición de la oscuridad a la luz que refleja la victoria militar soviética vital para detener el Holocausto del pueblo judío, seguido por el establecimiento del estado judío en Israel. El monumento está diseñado como un laberinto, en el que se representan relieves en eventos trágicos clave en la historia del pueblo judío durante el Holocausto.

Una representación de la Segunda Guerra Mundial está contenida en un búnker negro. A la derecha describe el Holocausto , y a la izquierda describe la guerra entre la Alemania nazi y la Unión Soviética. Al final del laberinto, la aparición en la luz y al aire libre, donde las alas blancas se elevan a los cielos como un símbolo de victoria, esperanza y paz, en el contexto de la costa de Netanya. El monumento fue inaugurado en una ceremonia oficial el 25 de junio de 2012 con la participación del presidente ruso Vladimir Putin.

viernes, 6 de diciembre de 2019

Dous poemas de María José Fernández López



Todo queda en orde
tras a morte
mesmo os entullos
No salón as fotos
no armario a roupa
sobre a colcha os berros
e xeo
nas paredes
nos ollos dos que quedan
cristais
a dor da luz
Despois da morte
a transparencia simétrica
dos cristais

***

Atmósfera

Sei das sete garzas brancas
 acróbatas no silencio da materia
Entón, por que me pides que respire
 coa estabilidade dos gases inertes?
non sentes a dor primeira da danza
neste crisol de moléculas orfas?
 E ó mellor se non fosemos vulnerables
como a auga na area
se non rachásemos
 como a fe no espello da desesperanza
 podería navegar esta atmósfera cos pulmóns secos
Mais dixen que non, amor,
 escollín o insomnio
somos cinsa de astros extintos
 e non vou afogar a inocencia
 na densa felicidade dos covardes


martes, 19 de noviembre de 2019

En la tumba de Leopold Trepper en Jerusalén

 
Por Michel Warschawski 
Viento Sur

A iniciativa de mi joven amigo, el documentalista Eran Torbiner, fuimos hace unas semanas a recogernos ante las tumbas de Leopold Trepper y de su compañera y cómplice Luba Brojde. Fue precisa toda la habilidad de Eran para encontrar el emplazamiento de sus tumbas en el inmenso cementerio judío de Jerusalén.
El mismo día, aún conmovido, conté a mi hija Talila, una joven cultivada y erudita, lo que acababa de hacer. Talila no había oído nunca hablar ni de Leopold (Leib) Trapper ni de la Orquesta Roja. Inmediatamente he descubierto que para la juventud israelí de su generación el nombre del jefe de la Orquesta Roja no significaba absolutamente nada. Asumo la entera responsabilidad de la falta de transmisión a mis hijos, pero la ignorancia generalizada de su generación -así como, por otra parte, de la que la precede- es un problema de sociedad y un fracaso del sistema educativo israelí. ¿Fracaso? Más bien una opción: un judío comunista que además fue un espía soviético, no es un ejemplo para la juventud israelí.
La Orquesta Roja fue una red de espionaje soviético activa durante la Segunda Guerra Mundial en Francia, Bélgica, Países Bajos y Dinamarca bajo la ocupación nazi, pero también en Berlín, en el corazón del régimen. Está admitido que pocas redes de espionaje fueron tan eficaces como la Orquesta Roja, cuyos agentes habían logrado infiltrarse en la máquina de guerra alemana y recoger así informaciones de primera mano. El Almirante Canaris, jefe del contraespionaje nazi, hizo el balance de los daños provocados por la Orquesta Roja, declarando que “al menos 200 000 soldados sucumbieron como consecuencia de la actividad de la Orquesta Roja”.


Si Stalin y los burócratas de sus servicios de espionaje hubieran tenido más confianza en esta red compuesta esencialmente de judíos internacionalistas (dos características poco apreciadas en Moscú), no habrían tenido que pagar el precio colosal de la invasión alemana en 1941: Trepper y sus amigos habían transmitido a sus jefes la fecha exacta de la Operación Barbarroja, pero en Moscú creyeron que era una operación de intoxicación británica.
La realidad de la Orquesta Roja supera todas las ficciones, incluyendo la evasión de Trepper de las oficinas de la Gestapo, cuando su red fue descubierta. Pero no se trataba de espías clásicos: Trepper y sus camaradas eran en primer lugar militantes comunistas para quienes el antifascismo era visceral, y el hecho de que la mayoría de entre ellos fueran judíos, hacía de su combate una lucha personal contra el nazismo. Esto explica, en parte, la desconfianza que reinaba entre los miembros de la red y los servicios de espionaje de Moscú y los arreglos de cuentas tras la guerra.
En 1945 Trepper fue llamado a Moscú adonde acudió con otros heraldos de la lucha antinazi en el avión personal de Stalin. Pero no fue la medalla de heraldo de la Unión Soviética la que le esperó, sino los calabozos de la siniestra Lubianka, donde pasó diez años. Comparado a los demás que fueron casi todos asesinados, se puede decir que no le salió del todo mal.

Como consecuencia de la ola de antisemitismo en Polonia en 1968, Trepper abandonó su país para ir a Francia, y luego a Israel, donde vivió con Luba en un modesto piso de protección oficial del barrio Kiryat Hayovel de Jerusalén, donde me reuní con él dos veces. En su entierro en 1982 no había más que una docena de personas -vecinos esencialmente- y, evidentemente, ningún representante oficial del Estado de Israel. Eran ha consultado el Waze: no hay ninguna calle con el nombre de Trepper o de la Orquesta Roja. A las afueras de Jerusalén, se ha plantado un bosquecillo con el nombre “La Orquesta Roja”, con estelas con los nombres de algunos de sus miembros. Trepper, Hillel Katz, Zocha [Yehudith Kafri] y sus compañeros y compañeras son los verdaderos heraldos del pueblo judío en el siglo XX, no Joseph Trumpeldor o Meir Hartzion. Pero, ¿quién les menciona en los medios o en los programas escolares?

La última publicación en castellano de la apasionante novela de Gilles Perrault La Orquesta Roja es de la editorial Txalaparta. ISBN: 978-84-8136-197-1 La referencia se puede encontrar en http://www.txalaparta.eus/libro/3752/la-orquesta-roja/ ndt

domingo, 27 de octubre de 2019

Haifa 1951


Haifa (Israel)
Unha rapaza diríxese a facer a súa quenda de garda na refinería de petróleo
Fitografía de David Seymour (Chim) de 1951

viernes, 18 de octubre de 2019

O café Lira de Moscova

 
Un grupo de mozos moscovitas nas escalinatas do café en 1974.
O Café Lira, era un punto de encontro moi coñecido e emblemático entre os moscovitas da época soviética. Inaugurado nos anos sesenta, dividíase nun bar e unha coctelería situados en andares diferentes e comunicados por unha escaleira interior. Cunha decoración austera pero moi agradable, o Café Lira ofreceu durante todos anos unha panorámica extraordinaria do final do bulevar Tverskoy e do comezo da praza Pushkinskaya, grazas a uns grandes ventanais.
Nos anos setenta converteuse no espazo lúdico preferente entre a mocidade moscovita, atraídos pola súa ornamentación, os seus prezos asequibles e o ambiente liberal que se respiraba no local. Isto fixo que o café fose coñecido e frecuentado tamén por moitas persoas chegadas a Moscova desde outras cidades da URSS. No café Lira podíanse degustar carnes, saladas e pasteis, ademáis dp mítico cóctel Shampan'-kobler -algo así como o "Champán-zapateiro"-, sen esquecer os cócteles Privet, Taran e Kon'yachnyy

Era un negocio de restauración ao que acudían xentes da intelectualidade en busca dunha atmósfera cultural alternativa así como moscovitas de a pé sen máis pretensións que tomar un bo aperitivo ao mediodía ou un té pola tarde. 

Durante as fortes campañas contra o alcoholismo que tiñan lugar na Unión Soviética, os cócteles suavizaronse a base de zumes, leite e outros ingredentes naturais que fixeron medrar o surtido e creatividade da oferta. Tal era o éxito do café que o espazo comenzou a facerse pequeno para a numerosa clientela.

Durante vos Xogos Olímpicos de Montreal de 1976 comezaron as negociacións entre o goberno soviético e a división canadense de McDonald's, dirixida por George Kohan, para a apertura na URSS dunha franquía da cadea de hamburgueserías estadounidense. A idea foi, por tanto, moi anterior á Perestroika. Con todo, houbo que agardar até 1988 para formalizar o acordo que deixaba o 51% das accións do futuro McDonald's moscovita en mans soviéticas. Ese mesmo ano o mítico Café Lira pechou as súas portas para dar paso ao novo negocio estranxeiro. Tras a súa demolición, en 1989 comezaron as obras que transformaron aquel espazo un tanto retro e kitsch para os gustos capitalistas occidentais nun establecemento acorde cos estándares fríos e pragmáticos dos restaurantes de comida rápida.

Despois de meses de espera, unha pancarta colocada sobre a porta de entrada anunciou a súa inauguración prevista para o 31 de xaneiro de 1990. A pesar do inusual do día da semana -un mércores- a inxente e zigzagueante fileira de expectantes consumidores soviéticos non se fixo esperar. Aquel pobo que ama a poesía como ningún outro, que posúe os mellores teatros e ballets da historia, que fixo unha revolución e alfabetizou a todos os seus cidadáns nunha década, que puxo ao primeiro home en órbita e venceu ao nazismo na Segunda Guerra Mundial, aquel pobo desfilou sumiso fronte ao novo templo do mercado capitalista para probar por primeira vez unhas masas circulares de carne picada como ritual iniciático do novo mundo libre e consumista.

Vinte e cinco anos despois existen en Rusia outras moitas cadeas de comida rápida que acabaron deslucindo ao pioneiro McDonald's. Aínda que o restaurante segue no mesmo lugar, xa non se forman ringleiras de clientes na rúa e sobre a fachada do edificio veciño nin sequera está a letra "M" que marcou toda unha época. A guinda á súa decadencia como marca chegou hai dous anos cando foi clausurado polas autoridades moscovitas debido ás deficientes condicións sanitarias que presentaba o establecemento. Con todo, houbo quen viu en todo iso unha vinganza diplomática polo conflito armado que meses atrás se desencadenara en Ucraína, país apoiado por EE.UU. e a Unión Europea. Sexa como sexa, McDonald's xa non é un símbolo antisoviético nin un emblema da contrarrevolución, senón unha presenza molesta que lembra a diario as sancións económicas coas que Rusia foi castigada por mor dese enfrontamento territorial. Unhas sancións que repercutiron negativamente en toda a poboación rusa e que cambiaron o seu punto de vista respecto de Occidente e o papel que o seu país xoga no mapa xeoestratégico do novo século.
O Café Lira estivo ubicado no 29 da rúa Bolshaya Bronnaya, perto da praza Pushkinskaya. En 1990 o primeiro McDonald's da URSS instalouse no seu lugar




O acolledor Café Lira fotografado na década dos anos sesenta, pouco despois da súa inauguración. A acollida entre os moscovitas foi extraordinaria desde o primeiro día 




O interior do Café Lira en 1969. A súa decoración era plenamente soviética, con lámparas colgantes, grandes cristaleiras, alfombras e cortinas en todas as fiestras. Chamaba a atención a gran cantidade de prantas que había no baixo







Imaxes da entrada do Café Lira tiradas na década dos anos setenta.




Fuente original: MOSCÚ DE LA REVOLUCIÓN



jueves, 17 de octubre de 2019

Un dominical de mil páxinas



Tal día coma hoxe, un 17 de outubro de 1965, The New York Times edita o seu primeiro dominical de gran volume, nada máis e nada menos que con 946 páxinas e un peso de 3,4 kilos. Ou sexa, un gran xornal en todos os sentidos.

lunes, 14 de octubre de 2019

Comandante Ricardo de la Puente Bahamonde




Non coñecía a figura -e o dramático final- do curmán de Franco, o comandante ferrolán Ricardo de la Puente Bahamonde, quen era primo irmán de Franco por parte de nai, e con quen durante a infancia estivo moi unido, sendo compañeiros de xogos..

O comandante Ricardo de la Puente Bahamonde foi dúas veces condecorado pola súa moi destacada participación na Guerra do Rif pero foi en 1934 durante a Revolución de Asturias cando o comandante Ricardo de la Puente Bahamonde tivo o seu primeiro gran choque con Franco ao negarse a bombardear aos mineiros asturianos, en folga feito polo que foi destituído polo seu curmán Francisco Franco, por entón xefe do Estado Maior.

Pero foi en Melilla o 17 de xullo de 1936 cando o enfrontamento entre primos chegou ao seu clímax. Ese día, sendo comandante do Aeródromo militar de Tetuán, ante as novas da sublevación militar no Protectorado de Marrocos, o comandante Ricardo de la Puente Baamonde telefonea ao Alto Comisario de Marrocos, para comunicarlle que el e os homes ao seu mando manteríanse fieis á legalidade da República. Pouco despois as forzas coloniais moras ao mando do coronel Sáenz de Buruaga atacaron a base aérea e ao amencer do 18 de xullo a resistencia armada das tropas leais ao goberno foi dobregada ante a gran superioridade numérica e de material dos sublevados.

O comandante Ricardo de la Puente Bahamonte rendeuse non sen antes ordenar aos seus homes que inutilizaran os sete caza bombarderos Breguet 19 que se atopaban estacionados na base

Cando o seu curmán Francisco Franco chegou ao Aeródromo de Tetuán para asumir o mando das tropas golpistas, os oficiais sublevados informáronlle do sucedido. Franco deu entón a orde de que fose executado. Foi fusilado uns días despois, o 4 de agosto no Monte Hacho (Ceuta).