"Ás catro da mañá, nunca se sabe se é demasiado tarde, ou demasiado cedo". Woody Allen







viernes, 4 de mayo de 2007

jueves, 3 de mayo de 2007

E xa que estamos...



Após o grande Otis, o máis grande aínda Ray Charles. Un tema dunha capacidade de evocación impresionante. Pechar os ollos e sentirse no profundo sur... Dicía outro grande, John Lennon que a música é o teu único amigo deica o final... non che sei... direcho cando remate...

miércoles, 2 de mayo de 2007

Pausa



Pausa
Charles Bukowski


Haciendo el amor al sol,
al sol de la mañana
en una habitación de hotel sobre el callejón
donde los pobres hurgan buscando botellas;
haciendo el amor al sol
haciendo el amor junto a una alfombra más roja que nuestra sangre,
haciendo el amor mientras los chicos venden titulares
y Cadillacs,

haciendo el amor junto a una foto de París
y un paquete abierto de Chesterfield,
haciendo el amor mientras otros hombres -pobres idiotas-
trabajan.
Desde aquel momento (hasta ahora...
años, quiza, según otras medidas,
pero en mi recuerdo es sólo una frase reiterada)

hay tantos días
en los que la vida se detiene, frena y se sien
tay espera como un tren en las vías.
Paso por ese hotel a las 8
y a las 5. Hay gatos en los callejones
y botellas y mendigos,
y levanto los ojos hacia la ventana y pienso
ya no sé dónde estás,
y sigo andando y me pregunto a dónde
va la vida
cuando se detiene.

Que ruído tan triste


Qué ruido tan triste
Luis Cernuda

Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman,
parece como el viento que se mece en otoño
sobre adolescentes mutilados,
mientras las manos llueven,
manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas,
cataratas de manos que fueron un día flores en el jardín de un diminuto bolsillo.

Las flores son arena y los niños son hojas,
y su leve ruido es amable al oído
cuando ríen, cuando aman, cuando besan,
cuando besan el fondo
de un hombre joven y cansado
porque antaño soñó mucho día y noche.
Mas los niños no saben,
ni tampoco las manos llueven como dicen;
así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños,
invoca los bolsillos que abandonan arena,
arena de las flores,
para que un día decoren su semblante de muerto.